Todo lo que debes saber sobre la vacuna del COVID-19

Recientemente ha comenzado la campaña de vacunación en Estados Unidos y Reino Unido, y todo el mundo ha comenzado cuestionarse cientos de preguntas, dudosos de su fiabilidad y eficacia. Te traemos la respuesta a todas esas preguntas.

¿Puede una persona infectarse e infectar a otros si se vacuna?

Si, hasta ahora ninguna de las vacunas que se han probado tiene una eficacia del 100%, por lo que algunas personas vacunadas todavía pueden contraer el coronavirus.

Ademas, ninguna de las vacunas de Pfizer ni Moderna probaron si esta vacuna previene que las personas se infecten con el virus. En cambio, esos ensayos se centraron en si las personas estaban protegidas de desarrollar síntomas de la enfermedad. Lo cual significa que no está claro si las personas vacunadas podrían desarrollar infecciones asíntomaticas y por tanto, trasmitir el virus a otras personas.

En ambos ensayos, distintas personas que recibieron la vacuna enfermaron de COVID-19, pero no tanto como las personas que recibieron el placebo. Por ejemplo del estudio de Pfizer una persona que recibió la vacuna enfermó gravemente, mientras que del grupo de placebos enfermaron gravemente 9 personas. Y en el ensayo de Moderna ninguna persona del grupo de la vacuna enfermó mientras que en el grupo placebo hasta 30 personas desarrollaron COVID-19 gravemente.

En general, las vacunas son más eficaces para reducir la fravedad de la enfermedad que para reducir la transmisión. Aunque si que las vacunas probablemente tengan algún efecto también en la transmisión, aunque está por calcularse ese efecto en la velocidad de propagación. Y es importante recordad que es imposible contraer COVID-19 a partir de las vacunas.

¿Cómo de útiles son estas vacunas?

Las vacunas parecen reducir la probabilidad de que las personas desarrollen los síntomas si está infectada, así como la gravedad de la enfermedad. Esto podría ser de gran ayuda para reducir la presión hospitalaria y probablemente reducir algunos de los efectos secundarios a largo del COVID-19; entre los cuales se incluyen problemas pulmonares y cardíacos que algunas personas están desrrollando después de sufrir la enfermedad.

Una vacuna ideal es verdad que debería reducir considerablemente el riesgo de transmisión, pero no todas lo hacen. La vacuna contra influenza (virus que provoca la gripe común) puede no proteger contra todas las infecciones, especialmente cuando esas vacunas no coinciden exactamente con la cepa del virus que se encuentra en circulación. Otras veces, la vacuna disminuye la posibilidad de infección pero no la elimina por completo, porque los virus de la familia influenza mutan rápidamente y pueden no ser reconocidos por los anticuerpos generados por la vacuna. Pero hasta las vacunas más imperfectas pueden hacer que las enfermedades sean menos graves.

¿Necesitan mascarilla y mantener la distancia de seguridad las personas vacunadas?

Si, se necesitan varias semanas para desarrollar los anticuerpos inducidos por la vacuna; y tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna requieren una dosis de refuerzo unas 3 semanas después de la primera dosis. Por tanto la protección total que ofrecen las vacunas podría tardar al menos un mes en desarrollarse.

En otras palabras, las personas aún necesitarán usar mascarillas, distanciarse socialmente, lavarse las manos y evitar grandes reuniones, especialmente en interiores. Además, tomará algo de tiempo vacunar a todo el mundo. Hasta que eso suceda y hasta que esté claro qué tan bien previenen la transmisión, aún serán necesarias otras medidas de seguridad.

¿Son seguras estas vacunas?

Hasta ahora, parecen serlo. La mayoría de los efectos secundarios de las vacunas ocurren dentro de las primeras semanas o meses después de recibir una vacuna, razón por la cual la FDA requirió que las empresas tengan dos meses de datos de seguridad antes de solicitar la autorización de uso de emergencia.

Los datos recopilados en los ensayos clínicos indican que los efectos secundarios de las vacunas incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor en el brazo, enrojecimiento en el lugar de la inyección y sensación de agotamiento. Estos efectos secundarios son comunes para las vacunas aprobadas para otras enfermedades.

¿Pueden estas vacunas ayudarnos a lograr la inmunidad colectiva?

Los científicos todavía están calculando cuántas personas deben tener inmunidad al virus para evitar los rebrotes y poner fin a la pandemia. La mayoría de las estimaciones se sitúan entre el 60 y el 80 por ciento de la población, aunque todavía no está claro cuántas personas necesitarán vacunarse para llegar a este punto y depende de la eficacia de la vacuna. 

Si las vacunas tuvieran la máxima eficacia para prevenir enfermedades y la transmisión, sería suficiente vacunar a suficientes personas para alcanzar con precisión el umbral de inmunidad colectiva. Pero las vacunas menos efectivas requieren que se vacunen más personas, para tener en cuenta las posibles brechas en la inmunidad. 

Y como hemos señalado anteriormente, todavía no está claro cómo las vacunas como las de Pfizer y Moderna afectan la transmisión. Si estas vacunas no previenen la transmisión en absoluto, lograr la inmunidad colectiva mediante la vacunación se vuelve imposible. Pero tal escenario es muy poco probable: al reducir la gravedad de la enfermedad, las vacunas probablemente podrían disminuir la transmisión al reducir la cantidad de días que una persona arroja el virus infeccioso, por ejemplo. 

Incluso si las vacunas terminan reduciendo la transmisión de manera efectiva, alcanzar la inmunidad colectiva a nivel mundial requerirá una distribución equitativa de las vacunas. Si las personas que viven en zonas más pobres y rurales no pueden acceder a las vacunas, los brotes podrían persistir en estas regiones y evitar el fin definitivo de la pandemia si el problema fuera generalizado.

Descubre además en nuestro blog como se hacen las vacunas aquí.

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